miércoles, noviembre 15, 2006

Un sillón

Recostarme en un sillón
cómodo,
recargarme entre sus senos;
su calor mojando mi espalda;
fundirme en él mientras el tiempo pasa
palabra por palabra,
impregnándose el papel en mi tinta
en cada idea,
en cada palabra.
La silueta alegre de unos labios femeninos
y el vapor del café sobre una mesa
--imágen tras palabra--
junto a la ventana que esconde el follaje de montaña
y un río
y un libro entre las manos
y tus labios y los míos
sin pronunciar una palabra.